La estatua de un perro labrador yace sobre una lápida en el cementerio de mascotas ubicado en La Calera, en las cercanías de Bogotá.(Foto: AP Photo | William Fernando Martínez)

La estatua de un perro labrador yace sobre una lápida en el cementerio de mascotas ubicado en La Calera, en las cercanías de Bogotá.

El negocio de cremación y servicios funerarios con entierros a las afueras de Bogotá ha florecido en los últimos años: hace una década un cementerio de estas características tenía unos 200 funerales al año pero ahora son al menos 3.000 a 3.500 anuales, aseguró a la AP el veterinario Henry Cortez, director de Funeravet, que tiene un cementerio y presta servicios de atención funeraria y cremaciones.

En el camposanto, el 95 por ciento de las mascotas enterradas corresponde a perros, pero también hay gatos, conejos y loros, agregó Cortez al destacar que su cementerio no es el único de Bogotá ni de Colombia.

Varias de las tumbas cercanas tienen escritos epitafios: "Te queremos muchísimo. Te llevaremos siempre en nuestro corazón". "Negrita, negrita preciosa tu recuerdo estará siempre en nuestros corazones".

Otros como: "Onasis (sic) querido amigo fuiste el más fiel compañero que jamás hubiese conocido", dicen algunos de los epitafios y sobre las tumbas estatuas de los animales en yeso o cerámica y flores artificiales y naturales. Algunas de las tumbas tienen juguetes, como pequeños huesos, e incluso fotos de los animales en portarretratos.

A los dolientes "nosotros lo que hacemos es tratar de escucharlos, apoyarlos", dijo Cortez.Aunque "no somos sicólogos -somos veterinarios- la idea es tratar de escucharlos porque están dolidos", agregó.

La mayoría de los clientes son personas solas, mayores de 60 años, cuya única compañía era su mascota, agregó Cortez, cuyo negocio nació en 2001 y dispone de un terreno de unos 6.500 metros cuadrados en el municipio de La Calera, en el oriente de Bogotá, como cementerio.

Al igual que en Colombia, en la región hay cementerios para mascotas en Brasil, Chile, Argentina, Uruguay, entre otros países.

De acuerdo con la Secretaría de Salud de la Alcaldía de Bogotá, en esta ciudad hay al menos 700.000 caninos de diferentes razas y de esos 60.000 aproximadamente son callejeros.

Actualmente la mayor parte del servicio prestado por Cortez son las cremaciones de mascotas, y que permite a los dueños llevarse las cenizas de sus animales, dijo. Los costos de las cremaciones y los entierros varían, según el tamaño del animal, pero oscilan entre 400.000 a 600.000 pesos (entre 210 a 315 dólares).

"Onasis (sic) querido amigo fuiste el más fiel compañero que jamás hubiese conocido", dicen algunos de los epitafios en el cementerio.

Sus clientes, aseguró, son de clase media y hasta de bajos recursos porque los de clase alta suelen tener fincas donde sepultan a sus animales.

A los dolientes "nosotros lo que hacemos es tratar de escucharlos, apoyarlos", dijo Cortez.Aunque "no somos sicólogos -somos veterinarios- la idea es tratar de escucharlos porque están dolidos", agregó. (AP)

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