Mientras el mundo anglosajón celebra el Halloween, o Día de Brujas, en gran parte de América Latina y en varios países europeos y asiáticos se celebró el Día de Todos los Santos, la tradicional fiesta cristiana que tiene como objeto honrar a estas figuras centrales del mundo católico. Una de las celebraciones más particulares, como es costumbre, fue la de México donde máscaras, fuegos artificiales y arreglos florales dieron el color necesario para el tradicional Día de los Muertos, una celebración insignia del sincretismo entre las culturas prehispánicas y el mundo católico.