EFE (© Copyright (c) Agencia EFE, S.A. 2011, todos los derechos reservados)
actualizado | por EFE| EFE

West se sobrepone a la explosión con pocas certezas a las que aferrarse

West (EE.UU.), 18 abr (EFE).- La pequeña localidad de West (Texas) trataba hoy de sobreponerse a la explosión de una planta de fertilizantes sin más certezas que anoche en cuanto al número de heridos y desaparecidos, mientras se intensifican las tareas de rescate entre las montañas de escombros.


West se sobrepone a la explosión con pocas certezas a las que aferrarse

West se sobrepone a la explosión con pocas certezas a las que aferrarse

West (EE.UU.), 18 abr (EFE).- La pequeña localidad de West (Texas) trataba hoy de sobreponerse a la explosión de una planta de fertilizantes sin más certezas que anoche en cuanto al número de heridos y desaparecidos, mientras se intensifican las tareas de rescate entre las montañas de escombros.

"La situación es aún muy volátil", dijo a periodistas el ayudante del alguacil del condado de McLennan, Matt Cawthon.

Las autoridades han evitado hasta el momento actualizar la cifra de entre 5 y 15 personas fallecidas, y tampoco han informado de novedades respecto a los desaparecidos, entre los que hay al menos tres bomberos.

El alcalde de West, Tommy Muska, dijo hoy al diario The Wall Street Journal que calcula que hay hasta 14 muertos por la explosión, pero las autoridades federales han evitado confirmar esa cifra.

En una conferencia de prensa, el sargento del Departamento de Seguridad Pública de Texas, Jason Reyes, confirmó únicamente que "hay fallecidos", sin dar un número, y tampoco actualizó la cifra de más de 160 heridos.

La humareda se resistía hoy a abandonar el centro de West, donde entre 50 y 60 casas han quedado demolidas y se ha evacuado a casi la mitad de los 2.800 habitantes.

Uno de ellos es Jimmy Polinsky, un anciano que ha vivido toda su vida en la pequeña localidad y al que le sorprendió la explosión justo cuando se sentaba a cenar junto a la ventana, que lo "golpeó en la cabeza".

"Mi casa está patas arriba, el techo se está cayendo. Las ventanas volaron por los aires y nos dijeron que nos fuéramos", dijo a Efe Polinsky. "No sé lo que va a pasar", añadió conteniendo las lágrimas.

Los que se han quedado describen un West volcado en ayudar a los heridos, a los familiares de los desaparecidos, a los que han perdido demasiado.

"La gente que lo ha perdido todo, que está quemada, herida, eso te altera la vida", indicó a Efe Mimi Montgomery Irwin, que posee una casa dañada por la explosión. "Yo puedo reemplazar una ventana rota, pero no puedes sustituir a una persona", añadió.

Irwin fue voluntaria durante los atentados de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, y la explosión del miércoles le hizo "revivirlo todo".

"Perdí a dos personas que quería mucho en Nueva York y he perdido un número de amigos aquí que también quería mucho. Es una experiencia paralela, una en un gran macrocosmos y la otra con gente con la que has crecido. Nuestras familias nacen y mueren juntas, están todas enterradas en el cementerio", aseguró.

Su pastelería, The Village Bakery, uno de los negocios más emblemáticos del modesto pueblo de West y que clama ser la primera pastelería checa de Texas, se ha convertido en un centro de atención y ayuda para los ciudadanos.

"Si la gente necesita saber dónde ir para conseguir algo, tratamos de ayudar, decimos a la gente del pueblo que puede venir aquí para conseguir información. Hemos estado dando comida gratis hoy, no creíamos que fuera apropiado cobrar", indicó.

La lluvia que cayó esta mañana sobre la localidad contribuyó a limpiar el aire de posibles contaminantes liberados en la explosión de la planta de Fertilizantes West, que tenía en su planta 24,5 toneladas de amoníaco.

La Agencia de Protección Medioambiental (EPA) y la Comisión de Texas sobre Calidad Medioambiental continúan evaluando la calidad del aire, que no preocupa demasiado a los testigos consultados por Efe.

"Con el viento y la lluvia que hemos tenido, el amoníaco se ha disipado aparentemente. Están midiendo la calidad del aire, y asumo que si fuera peligrosa seríamos evacuados", señaló Irwin.

"Hay mucho aire libre en este lugar, no estoy preocupado", indicó por su parte a Efe Steve Baroct, que vive a una hora y media de West y no oyó la explosión, pero hoy vino para ayudar, aunque no conoce a nadie en el pueblo.

El estallido provocó un temblor en la tierra de 2,1 grados en la escala de Richter y pudo sentirse incluso a 70 kilómetros de distancia, en una sacudida que muchos vecinos notaron como si de una bomba nuclear se tratara, mientras que otros creyeron que se había tratado de un terremoto.

Copyright (c) Agencia EFE, S.A. 2011, todos los derechos reservados

0Comentarios

publicidad