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Un Jesús reciclable y María de tamaño natural forman parte de una muestra navideña en Quito

Quito, 24 dic (EFE).- Un Niño Jesús reciclable y ecológico, una Virgen María de tamaño natural y antiguas figuras religiosas de arcilla forman parte de una Exposición de Pesebres que se exhibe hasta el próximo 9 de enero en el convento de San Francisco, en el corazón colonial de la capital ecuatoriana.


Un Jesús reciclable y María de tamaño natural forman parte de una muestra navideña en Quito

Un Jesús reciclable y María de tamaño natural forman parte de una muestra navideña en Quito

Quito, 24 dic (EFE).- Un Niño Jesús reciclable y ecológico, una Virgen María de tamaño natural y antiguas figuras religiosas de arcilla forman parte de una Exposición de Pesebres que se exhibe hasta el próximo 9 de enero en el convento de San Francisco, en el corazón colonial de la capital ecuatoriana.

Unos sesenta pesebres, muchos de ellos elaborados con material reciclable, se presentan esta semana en el convento quiteño, uno de los más antiguos de la ciudad, en una muestra que se repite cada navidad desde hace cinco años.

Decenas de personas, en fila, esperan adquirir el billete de dos dólares para ingresar a la exposición, en un ala del centro del convento que da a una pequeña plaza interna, en cuyo pasillo un gran monigote de San Francisco da la bienvenida a los visitantes.

Pablo Rodríguez, administrador del Museo de la Iglesia de San Francisco, comentó a Efe que lo novedoso de la presenta edición es la incorporación de pesebres ecológicos.

Eso tiene una explicación, señaló Rodríguez, pues el patrono del convento, San Francisco de Asís, fue un ferviente defensor "de nuestra madre naturaleza".

El objetivo es tratar de "no atentar, de ninguna forma, contra el medio ambiente", agregó el administrador del museo que se encuentra en una de las salas del convento, pero que ahora ha invadido otro espacio para presentar los nacimientos.

Finos acabados y detalles artísticos se conjugan en la muestra que recoge el sincretismo entre la religión católica y la cosmovisión indígena, aunque va más allá.

Un pesebre montado en un taller de carpintería a escala, con operarios y herramientas bien definidas, devuelve el ideario de "Jesús presente" en la cotidianeidad; en un rincón en lo alto, un José y una María actuales esperan la llegada de El Niño Dios.

Las mejores representaciones de la afamada "Escuela Quiteña", que entre los siglos XVI y XVII elaboró las mejoras piezas de arte de la colonia, también se pueden observar en la muestra.

Algunos de los pesebres han sido tan meticulosamente elaborados, que hasta algunos podrían pensar que Jesús nació en el casco colonial de Quito o en una escarpada cumbre andina, o en un portal de Belén o en un oasis.

Y es que, como dice Graciela, una de los 600 visitantes diarios que llegan a ver la muestra, "Jesús nace todos los días, a nuestro alrededor".

La joven toma de la mano de su hermana menor y trata de explicarle lo que es "el espíritu de la navidad", ante un pesebre de formato mediano, donde Jesús nace en lo alto de una montaña, que bien podría ser una meseta andina.

En el fondo del salón, una representación del casco colonial quiteño, con personajes de esta ciudad, muy condimentada de colores, atrae el gusto de los visitantes.

Una gran ciudad se abre para acoger en su centro un pesebre, con José y María esperando la llegada de su hijo, en medio del trajín de transeúntes que también van a adorar a Jesús, como si fueran los reyes magos.

A la entrada de esa sala, un nacimiento colocado en una especie de ermita esculpida en piedra, maravilla a los ojos de quien la ve, tanto por su elaboración, como por una luz azulada que le da un aire bíblico.

La fila de personas que transita por un recorrido preestablecido y observa los pesebres, colocados uno junto a otro, camina a paso lento, pues son tantos los detalles que "uno pasaría todo el día aquí, admirando estas bellezas", comenta una señora que pasea con familiares por la exhibición.

"Uno sale de aquí contento, renovado, con más fe... Este es el verdadero significado de la navidad", señala Carlos, un padre de familia que con sus hijos visitó la muestra y que encontró el deseo de ir a casa a "hacer un nacimiento. No necesitamos nada más, sólo un poco de amor y reciclar cosas".

A la salida del convento un nube de palomas cubre el ambiente de la plazoleta que queda frente a la iglesia, donde la ciudad cobra nuevamente su ritmo vertiginoso, en esta época de ventas navideñas.

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