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Lluvias perturban el retorno a la escuela de miles de niños en Colombia

Miles de niños iniciaron su año escolar este martes en Colombia en condiciones inhabituales tras la desastrosa temporada de lluvias de 2010 que afectó a más de 300.000 alumnos y centenares de escuelas y obligó a cambiar el calendario escolar en varias partes del país.


Miles de niños iniciaron su año escolar este martes en Colombia en condiciones inhabituales tras la desastrosa temporada de lluvias de 2010 que afectó a más de 300.000 alumnos y centenares de escuelas y obligó a cambiar el calendario escolar en varias partes del país.

En la escuela Julio Caicedo y Tellez, de la localidad de Bolívar, 150 km al norte de la ciudad de Cali (500 km al suroeste de Bogotá), los niños iniciaron las clases como tenían previsto pero compartieron el espacio con una familia aún refugiada en la escuela, contó a la AFP una de las docentes, Luz Marina Quintero.

"Aquí también llegaron unos 20 niños nuevos", trasladados a esta institución porque sus colegios no pudieron abrir, explicó por teléfono.

A lo largo de la mañana, en las aulas, los alumnos también hablaron del drama causado por la temporada de lluvias que azotó Colombia en 2010, con precipitaciones históricas que dejaron 310 muertos y afectaron a 2,2 millones de personas, entre derrumbes, inundaciones y deslizamientos, contó la maestra.

"Hay gente que perdió sus casas, una docente perdió toda su biblioteca escolar y ellos (los niños) dicen que están malucos, que hay que pedirle mucho a Dios", dijo Luz Marina Quintero.

En el Valle del Cauca, cuya capital es Cali, "hoy todos los niños iniciaron sus clases", declaró a la AFP una portavoz de la gobernación del departamento, precisando que para que todos pudieran asistir algunas escuelas quedaran activas en "dobles jornadas", con alumnos en turnos de mañana y tarde.

Mientras, en el norte del país, en el departamento de Sucre, uno de los más afectados, también se iniciaron las clases, pero con antelación, según el secretario de Educación Guillermo Castro.

"El calendario fue modificado para compensar los días perdidos en 2010 a causa de la ola invernal", declaró a la AFP.

"En algunas zonas se impartirán bajo carpas colocadas en lugares altos (...). Disponemos de unas 115 carpas, con mobiliario incluido, para atender a 40 alumnos cada una", precisó.

Entre los 2,2 millones de damnificados, el ministerio de Educación colombiano reporta 320.000 niños, en un país que contaba con unos 11,3 millones de alumnos en educación básica y media en el 2009, según los últimos datos oficiales disponibles.

Además, unos 800 establecimientos educativos quedaron afectados.

El calendario escolar tradicional colombiano prevé dos inicios posibles de clases tras los festejos de Navidad y año nuevo: unos empiezan desde principios de enero, y la gran mayoría a finales de este mes.

El ministerio de Educación anunció sin embargo una "flexibilización" del calendario "para que los estudiantes reciban las 40 semanas de estudio que están legalmente establecidas".

Así, aunque empiecen tarde, el rector de cada institución "tendrá la facultad para recortar las semanas de vacaciones", explicó el ministerio.

"Para cada colegio o plantel educativo se mirará cuándo empieza el año escolar, eso sí, garantizándole que durante el año los niños tomarán todas las horas de clase que están establecidas" manifestó la ministra de Educación, María Fernanda Campo.

Para aquellos que se quedaron sin escuela, "se está realizando un inventario de los espacios que se podrán utilizar para tal fin, como iglesias, casas de cultura, bibliotecas o puntos de encuentro de las juntas de accion comunal", anunció también el ministerio.

Para todos, es importante que las escuelas que albergan a damnificados sean rápidamente evacuadas, según las autoridades sanitarias.

"La situación sanitaria tiende a complicarse en los albergues, y por eso hay que tener las alertas encendidas", declaró este sábado la jefa de la oficina gubernamental a cargo de la prevención y atención de desastres, Luz Pulido, ante la amenaza de aparición del dengue, la malaria y otras enfermedades, en los albergues (70% son escuelas) donde permanecen unas 68.000 personas.

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